Muy a menudo me pasa que me acuerdo de cosas que me pasaban a mí en el liceo.
Algo que peculiarmente me sorprende es el inmenso valor veritativo que yo le daba a todo lo que me dijeran las autoridades del liceo. Si un adscripto (o inclusive una ascrita) me decían que tal profesor no podía venir a una clase de consulta, o que no podía dar tal examen si no llegaba antes de tal hora, o que si no me sacaba tal nota no podía exonerar tal materia, para mí eran verdades indiscutibles, y me pasaba horas preocupándome por ello.
Me acuerdo una vez que una ascrita me dijo que tal profesora había dicho en la reunión de profesores que yo me "había dejado estar". Me desesperé. Yo estaba haciendo mis más honestos esfuerzos por demostrarle que estaba dispuesto a hacer de todo por salvar la materia, y creía estarlo logrando; ese comentario de la ascrita me demostró que mi lectura había sido errónea, y me generó una preocupación enorme. Al finalizar el año exoneré la materia sin problemas, y conversando con la profesora me juró y perjuró que ella nunca le había hecho ese comentario a la ascrita. Y me dijo una frase que nunca olvidaré: "Autordelblog, cuando cada uno cuida su chacrita, ustedes se convierten en vacas sin ordeñe".
Una frase de mierda, por supuesto. Me llevó años entenderla, y cuando lo logré, sentí vergüenza ajena de la pésima capacidad metafórica de la pobre docente.
Pero hoy presencié a Gorda infame mintiéndole descaradamente a un alumno. Un estudiante que vino preocupadísimo a preguntarle si había hablado con tal docente, cosa que él le había pedido muy preocupado la semana pasada, porque no entendía el por qué del descenso de su nota, pero le asustaba preguntarle directamente, por miedo a represalias o a malentendidos. Gorda infame se olvidó por completo, y en vez de asumirlo, de decirle "me olvidé", o de mentirle diciéndole "estuvo muy ocupado y no pude hablar con él", eligió el camino de siempre, y le espetó:
Gorda infame: Si claro, hablé con el docente, y el dijo que tu estabas muy boludito, y no habías estudiado nada, entonces tu nota imposible sostenerla.
Estudiante (con los ojos desmesuradamente grandes por la sorpresa): ¡Pero si me saqué ocho en el parcial! ¡Y dí tres orales, e hice el trabajo que mandó, y fui el único en hacarlo!
Gorda infame (improvisando): Sí, pero tu actitud no fue buena.
Estudiante: ¿Cómo que mi actitud no fue buena? ¿Qué quiere decir eso?
Gorda infame: No sé, a mí me dijo eso. Que estuviste muy boludito y tu actitud no fue buena.
Estudiante (entrando en crisis. Ahí me preocupé. Juro que sudaba a chorros y empezó a hiperventilar, o algo): Pero Gorda infame, es imposible, yo tengo re buena actitud, él no se acuerda nunca de mí, ¿no será que se confundió? Te juro que es imposible, ¿qué habrá pensado? ¿Qué habré hecho?
Gorda infame: Ah, no sé. Algo habrás hecho. Andá, pensalo.
El estudiante se fue. Estoy seguro que tuvo que llamar al médico por un preinfarto. La sensación de impotencia que debe haber vivido la sentí hasta yo, de lo fuerte que era.
Cuando se fue, en el exacto instante en que se fue, sin darle dos segundos al silencio para instalarse entre nosotros (como siempre), me miró y me dijo:
Gorda infame: Ni hablé con el profesor. Pero este tiene una pinta de boludito...
Juro que en ese momento tendría que haber saltado sobre mi escritorio y meterle una patada voladora en el medio de la cara. Tendría que haberla obligado a comer lechuga y a leerse todo el manual de Aberastury y Knobel, como castigo. Tendría que haberla hecho sufrir.
Pero no. Pretexté algo así como un "mmmsé, yoyavengo, tengo que hacer aquello de pssnsbbsbsss", y salí corriendo atrás del pibe. Pero no lo alcancé.
La responsabilidad que tenemos ante aquello que decimos es inimaginable.
4 comentarios:
Hace poco me di cuenta que no puedo cambiar el mundo y me dio pila de pena. O sea, siempre juré que podía, tipo Cadena de Favores. Ahora me concentro en cambiar mi entorno: no tiro papeles, no hago maldades, no miento, no daño y, cuando puedo, hago algo bueno que no sea sólo bueno para mí. Descentralizo la atención. Lo del "ordeñe"... convengo que no fue una frase feliz, pero tiene un poco de razón. Pasar por un sitio sin dejar nada, hacer pasar a las personas por etapas sin que puedan desarrollarse al máximo, todo eso apesta. Ahora, por ejemplo, estoy en un lugar "de privilegio" para hacer cosas, tengo un accionar acotado, cero estímulo y cero presupuesto para grandes proyectos, pero mejoro la calidad de la estadía de los estudiantes en la Facultad y eso me hace feliz. Ojalá alguien me hubiera mejorado la estadía a mí, en los liceos de mierda donde estuve y donde, a pesar de ellos, salí bastante bien...
Sobre la negligencia con que se maneja la gente con las palabras y las acciones: pffffffffffff
Gracias por tu comentario, Ratita Presumida. Coincido ampliamente, lo del ordeñe no deja de ser cierto, rebuscado pero cierto. Me alegra que este blog te haya despertado reflexiones.
Creo que la clave está ahí: sí, mi laburo puede ser una mierda, estar rodeado de gente de mierda, tener cero estímulo, cero presupuesto, etc., pero si yo puedo hacer algo bien por los verdaderos protagonistas, es un golazo. De esa convicción nadie me mueve.
Y "pffff" es una gran interjección, que pienso utilizar más a menudo. ¡Gracias por ello!
"La responsabilidad que tenemos ante aquello que decimos es inimaginable"
También somos responsables por lo que no decimos ni hacemos.
Lamento que no hayas llegado a tiempo, vale igual la intención
saludos
Por supuesto. Y no voy a hacer este blog para darme autobombo y contar las cosas que hago bien, pero soy muy consciente de mis responsabilidades, ya sea por acción o por omisión.
¡Saludos y gracias por leer!
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