No hay mucho para decir. El blog se tendría que llamar "Mi laburo es un penal", o "De cómo la gente en mi laburo hace que pierda la fé en la humanidad", pero lo abrí a las siete de la mañana de un viernes, así que no fui muy creativo, o fui más bien diplomático. En definitiva: esta es la búsqueda de reírme de aquello que me hace querer martillarme un huevo.
Tengo que ponerme a pensar en cómo cubrir mi identidad y manejar la privacidad y todas esas cosas, porque obviamente si bien necesito volcar toda mi bilis en contra de mi trabajo, no soy tan imbécil como para arriesgarme a perderlo. Pero ahora me aburre pensar en eso, así que después lo evaluaré y tomaré determinaciones (opa).
No tengo ni idea de si alguien alguna vez leerá esto. Nunca tuve un blog (bah, si, tuve uno, pero nunca lo usé, así que para mí nunca tuve un blog), y no sé bien si otras redes sociales (feisbuc, twitter, ¿metroflog?) se habrán comido el hábito de la gente de tener blogs, leerlos y comentarlos. Supongo que es probable que en el momento en el que decido empezar activamente una actividad bloguística, los blogs entren en extinción, y me lo cierren antes de que nadie lo lea.
Por ahora nada más; más tarde empiezo a pulir todo esto. Esta entrada es, más que nada, para no tener la patética sensación de tener un blog que no solamente tiene un nombre que no me gusta, sino que encima no tuviera ninguna entrada (eso debe ser el colmo del patetismo cibernético).
Saludos, supongo.
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