miércoles, 30 de noviembre de 2011

Es como yo siempre digo.




Juro que no hay frase que me despierte mayor violencia. ¿A mí qué carajo me importa lo que vos siempre digas? ¿Qué autoridad intelectual tenés vos para citarte a vos mismo? Puedo justificar un "es como siempre dice mi vieja", o "es como siempre dice el verdulero", o "es como Gardel solía decir", ¡qué sé yo! Pero "es como yo siempre digo"... ¿y quién mierda sos vos? ¿Ghandi? ¿Foucault? ¿Qué maestra te mintió en la escuela diciéndote que algo de lo que podías llegar a decir alguna vez podía ser digno de ser citado? Y además, además: la frase "es lo que yo siempre digo" implica que repetís algo, siempre. Lo que significa que sos un ser reiterativo. Y que eso lo padece alguien, ya sea tu pareja, tu familia, tus compañeros de laburo, el guarda del bondi. Así que ¡borrate esa idea de tengoderechoarepetircosasporquetodoloquedigoesinteresantísimo, y dejá de autocitarte, mediocre!!

2 comentarios:

Freshalbahaca dijo...

Como si decir algo "siempre" le diera categoría de verdad... pero eso no es culpa del Viejo Choto, sino de la sociedad, que viene practicando este ejercicio mediocre hace años. Si uno repite siempre lo mismo, la gente deja de prestar atención, la gente incluso se olvida de lo que significaban esas palabras y que las palabras per se no tienen sentido sino en función de acciones o proyecciones. La automatización de la percepción, que le dicen. Por otra parte, los viejos suelen usar el concepto de "eterno" para legitimar los disparates que dicen o hacen, ellos u otros. Como si el hecho de que algo fuera de una forma desde siempre, quisiera decir que está bien...

Andrés dijo...

Coincido ampliamente, presumida. Al fin y al cabo, es como nosotros siempre decimos (je).

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