Momentos escatológicos que, como en toda persona reiterativa, suceden cotidianamente como si pasaran por primera vez:
- Se trae el yogurth en un tupper. Es rarísimo, pero lo hace. No contenta con esto, lo toma con pajita, sorbiendo y haciendo ruido hasta terminar la última gota. Y luego (esto es lo mejor) mete el dedo índice y se lo chupa. ¡Se lo chupa! Todo acompañado de los consabidos ruidos, chuip chuik slurp y berp. Y no se imaginen que lo hace en la soledad de la oficina: lo ha hecho delante de estudiantes. Doy fé.
- Se pone desodorante con olor a frutilla en nuestra cara. Y cada vez que lo hace, dice: "bueno, como ahora estamos en confianza, me pongo desodorante adelante de ustedes". Ta, por favor, no estés en confianza conmigo. Desconfiá de mí. Hasta tengo un blog en tu contra, Gorda Infame. La muy desagradable deja impregnado de olor a frutillas el espacio y se va (ah, porque lo mejor de todo es eso: se pone el desodorante en el momento en el que se va, cosa que ni siquiera le puedas poner cara de odio).
- Come. Ta, yo sé que comer no es de por sí escatológico, pero no saben lo que es verla comer. No hay palabras que describan la voracidad con la que deglute alimentos; se mete la mano hasta la muñeca adentro de la boca, se babea los dedos, se llena de migas el pecho, habla con la boca llena y te muestra todo el proceso de descomposición de los alimentos antes de ser tragados.
- Hay un baño atrás de la oficina, que es como su santuario. Tiene su olor. El olor de Gorda Infame es el olor del baño del fondo. Ella le echa las culpas del olor a las limpiadoras, al portero, al sereno; inventa historias en las que ella se encuentra a esas personas durmiendo en el baño, o haciendo sus necesidades y no tirando de la cisterna, o dejando sucia la tapa del water, y lo cierto es que todas esas personas ni saben que existe este baño. Desubicada, Viejo Choto y yo utilizamos otros baños; entrar a ese baño es, directamente, como entrarle a Gorda Infame.
- Habla de los estudiantes y de los profesores con solapado deseo sexual. En vez de decir "me calienta Fulanito", te cuenta historias secretas de proezas sexuales de Fulanito, de las cuales se enteró por personas "que no puedo develar". Creando el mejor clima de intriga y chusmerío (es una crá para generar climas) (y ella dice "chusmaje", no "chusmerío"), te cuenta como al Profesor Tal le gusta "hacer la chanchada", o cómo el Estudiante Tal acostumbra hacer "orgías con mujeres mayores". Es como cuando uno era chico, y en vez de decir "quiero coger con una rubia alta", decía "anoche me cogí a una rubia alta". O sea, una forma de sublimar el deseo y proyectar lo que no puedo hacer en lo que hacen otros. Pero burda y escatológicamente.
- Se come los mocos. No es sentido figurado: se los saca de la nariz y se los mete en la boca. Y se los traga. Y juraría que lo disfruta.
- Esta es la peor: se mete las manos bajo la blusa, se arregla el sutién, y después se huele las manos. Ta. No se necesita más explicación. ¿Me van a decir que es ilegal matarla?
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