Segunda entrega de los momentos escatológicos preferidos por toda la gente (?):
- Se aprieta los granitos de la cara. Pero es rarísimo cómo lo hace. Primero: lo hace en público. Segundo: es como si lo hiciera sin darse cuenta. ¿Vieron los niños cuando se sacan los mocos y ni se percatan de que los estás mirando? O sea, saben que los estás mirando, te ven mirarlos, pero no saben que es convencionalmente desagradable sacarse los mocos frente a otros. Ta, en este caso es lo mismo, pero con granitos. A su vez, como su cara tiene rollos, distintas capas de tejido adiposo, para apretarse los granitos se levanta y retuerce pedazos enteros de su cara, lo que convierte al espectáculo en algo verdaderamente bizarro. Y, por supuesto, cotidiano.
- Usa polleras sin medias. Y se sienta con las piernas abiertas. Imaginen el resto.
- Escupe cuando habla. Hay un grupo de estudiantes que hace años le regalaron una sombrillita de esas de cóctel, que tiene en un florerito en el alféizar de su ventana. Estoy seguro, segurísimo, de que se lo regalaron a propósito, por toda la saliva que ella les regaló al hablar, como si fuera un pequeño paraguas.
- Cuando está comiendo, tiene como pequeños eructos, que se traga, pero entonces la detiene al hablar. El efecto es rarísimo, porque se interrumpe a mitad de una palabra, hunde el mentón, y expulsa el eructo como por la nariz. No sé explicarlo de otra forma.
Demasiado por hoy, pero juro que hay más.
No hay mucho para decir. El blog se tendría que llamar "Mi laburo es un penal", o "De cómo la gente en mi laburo hace que pierda la fé en la humanidad", pero lo abrí a las siete de la mañana de un viernes, así que no fui muy creativo, o fui más bien diplomático. En definitiva: esta es la búsqueda de reírme de aquello que me hace querer martillarme un huevo. SI ES LA PRIMERA VEZ QUE ENTRÁS: EMPEZÁ DESDE LA PRIMER ENTRADA, VAGONETA, SI NO NO TIENE GRACIA.
jueves, 30 de agosto de 2012
La infructuosa sustitución de la planta suicida.
La muy infame vive y lucha. No sé si hablo de la gorda o de su planta. Ambas comparten la misma característica.
Olvidé contar que cuando Gorda Infame decidió volver de su "licencia por enfermedad", se me ocurrió la idea de suplantar a la moribunda planta hija de puta por otra igual pero viva. Todos los que me conocen (cual saludo de Cacho Bochinche) me dijeron que la idea era sencillamente estúpida, pero yo, que si alguien escribiera un blog de estas características sobre mí me llamaría "el Terco", insistí en mi idea.
Entré en Google, puse en el buscador (lo juro) "planta de hojas grandes verdes con flor blanca y pistilo amarillo", y Google me mandó a cagar, pero en su idioma, que es poniéndote veinte resultados de cosas que nada que ver. Al segundo intento directamente me respondió "no aparecen resultados en el buscador", que es lo que hace Google cuando se embola de vos; es algo así como si te dijera "flaco, buscá en El Tesoro de la Juventud o preguntale a alguna tía, dejame de hinchar". Y ahí se me ocurrió volver a la búsqueda inicial, pero buscar resultados meramente fotográficos. Y ahí, entre fotografías de Alf, jardines de infantes y minas en bolas, apareció: la espatifilus del orto.
Aprendido su nombre comenzó un periplo por diferentes viveros de la ciudad: fui desde los más grandes hasta los puestitos de 18 de julio. En el medio pasé por un edificio que tenía una planta idéntica a la moribunda, pero el portero se negó rotundamente a consultarle a la administración si estaban dispuestos a vendérmela o a permutarla por otra que yo comprase. Terminé muriendo en un florista frente a conocida empresa mortuoria, en donde me dolió poco el bolsillo pero mucho el orgullo. Cuando me vi a mí mismo, empapado (ah, cierto, OBVIAMENTE LLOVÍA), cansado, y con una planta bajo el brazo en plena noche, casi me siento a llorar en el cordón de la vereda por un ataque de patetismo. Pero no lo hice, y me tomé el bondi pensando de dónde podría sacar una pala o algo parecido.
Al día siguiente llegué temprano en la mañana a trabajar, y me convencí que mi idea, tal como me lo había mencionado todo el mundo (menos el sorete del hombrecito malévolo que vive en mi hombro derecho, quien hasta el día de hoy sigue convencido de lo contrario), era una soberana estupidez. Así que le puse un moñito, un cartel de "bienvenida!" con (hipócritas) caritas felices, y se la puse en su escritorio, tapando a la otra.
Ahora, además de todos los días escuchar el reporte de cómo su hija está sobreviviendo, y de cómo yo soy el culpable de asesinarla (hija de puta, juro que la planta hija de puta fingió todo), me agrega un "¿te dije, que la que me regalaste vó e' un matorral?".
Y todos los días, con una sonrisa, la miro y le pregunto: "¿En serio? ¡No, no me habías dicho nada!"
(suspiro).
Entré en Google, puse en el buscador (lo juro) "planta de hojas grandes verdes con flor blanca y pistilo amarillo", y Google me mandó a cagar, pero en su idioma, que es poniéndote veinte resultados de cosas que nada que ver. Al segundo intento directamente me respondió "no aparecen resultados en el buscador", que es lo que hace Google cuando se embola de vos; es algo así como si te dijera "flaco, buscá en El Tesoro de la Juventud o preguntale a alguna tía, dejame de hinchar". Y ahí se me ocurrió volver a la búsqueda inicial, pero buscar resultados meramente fotográficos. Y ahí, entre fotografías de Alf, jardines de infantes y minas en bolas, apareció: la espatifilus del orto.
Aprendido su nombre comenzó un periplo por diferentes viveros de la ciudad: fui desde los más grandes hasta los puestitos de 18 de julio. En el medio pasé por un edificio que tenía una planta idéntica a la moribunda, pero el portero se negó rotundamente a consultarle a la administración si estaban dispuestos a vendérmela o a permutarla por otra que yo comprase. Terminé muriendo en un florista frente a conocida empresa mortuoria, en donde me dolió poco el bolsillo pero mucho el orgullo. Cuando me vi a mí mismo, empapado (ah, cierto, OBVIAMENTE LLOVÍA), cansado, y con una planta bajo el brazo en plena noche, casi me siento a llorar en el cordón de la vereda por un ataque de patetismo. Pero no lo hice, y me tomé el bondi pensando de dónde podría sacar una pala o algo parecido.
Al día siguiente llegué temprano en la mañana a trabajar, y me convencí que mi idea, tal como me lo había mencionado todo el mundo (menos el sorete del hombrecito malévolo que vive en mi hombro derecho, quien hasta el día de hoy sigue convencido de lo contrario), era una soberana estupidez. Así que le puse un moñito, un cartel de "bienvenida!" con (hipócritas) caritas felices, y se la puse en su escritorio, tapando a la otra.
Ahora, además de todos los días escuchar el reporte de cómo su hija está sobreviviendo, y de cómo yo soy el culpable de asesinarla (hija de puta, juro que la planta hija de puta fingió todo), me agrega un "¿te dije, que la que me regalaste vó e' un matorral?".
Y todos los días, con una sonrisa, la miro y le pregunto: "¿En serio? ¡No, no me habías dicho nada!"
(suspiro).
lunes, 27 de agosto de 2012
La nefasta Gorda Infame y la hija de puta de su planta suicida.
Gorda Infame tiene una planta.
Yo sé que parece algo hasta esperable según sus características, pero esa planta (más específicamente, esa espatifilus) ha sido motivo de que parte de mí se muera por dentro cada día.
Porque en este eterno retorno que implica el día a día de Gorda Infame, todos los días me dedica el mismo comentario, con la misma voz aflautada, sobre su planta:
"¿Viste qué linda que está mi hija hoy?"
Y a veces, a veces, el comentario es trocado por:
"¿Y? ¿Cómo la encontraste a nuestra hija hoy?"
Al margen de que ese "nuestra" sea una patada triple en los testículos de mi paciencia, cada vez, cada día que Gorda Infame agudiza su voz para hacer referencia a la puta planta, siento cosas muy muy feas. Muy feas.
Porque además no hay nada en el mundo que me chupe tanto un huevo como una planta.
Yo no soy un tipo muy complejo. Hay cosas que hago bien y hay cosas que no. Y una de las cosas que no hago bien es cuidar plantas. Las plantas no hacen nada, no te dan señales evidentes de que las estés tratando bien; están ahí, al parecer al margen de vos, pero dependiendo de que vos, de vez en cuando, con determinada periodicidad, las riegues, o las mimes, o les hables, o les cantes, o qué sé yo (ya lo dije, no soy bueno con las plantas). Me pasa lo mismo con los peces: no sé si los estoy cuidando bien, hasta que los encuentro flotando en una pecera. Por ese motivo, por su propio bien, no tengo ni quiero tener ni plantas ni peces (las tunas son una excepción a todo esto).
El asunto es que Gorda Infame se enfermó este año (cosa que no le creo, es más, tengo la casi certeza de que es mentira) y faltó durante tres (maravillosos) meses (ese fue el motivo de que durante un (maravilloso) tiempo yo no escribiera nada en este blog, y fuera muy muy muy feliz). Y el (maravilloso) día en el que nos lo comunicó, en ese (maravilloso) momento en el que pegué un salto hacia el cielo gritando "¡sí, justicia!" con el puño en alto (imaginariamente, claro), cuando ya me había dado la espalda y se alejaba de mí, se dio media vuelta, me miró con sorna (juro que me miró así, con disfrute, casi que saboreando lo que iba hacer, gorda infame), y me dijo:
"Mirá que quedás a cargo de nuestra hija".
Pánico. Horror. Odio, mucho odio. Oscuridad sobre mi ceño y nubecita lluviosa sobre mi cabeza. El hombrecito malvado que vive sobre mi hombro derecho se cruzó de brazos y me escupió la oreja.
Y por supuesto, por supuesto, más allá de todos mis esfuerzos, por más que googleé, fui a un vivero, le pregunté a gente entendida en el tema, en esos tres (maravillosos) meses, la recontra hija de mil putas de la planta del orto decidió suicidarse.
Fue de a poco, paulatinamente, pero los avisos eran claros: hojas que se ennegrecían, que se caían, que no crecían. Intenté todo: regarla, no regarla, ponerla al sol, dejarla adentro, prender el aire acondicionado, ponerla bajo la lluvia, apagar el aire acondicionado, ignorarla, en fin. Obviamente la muy soreta tenía su plan malvado organizado y se fue muriendo en mi cara con todo el disfrute que una planta moribunda puede demostrar. Hija de puta, hija de puta, planta hija de puta.
Y un día negro, muy negro, Gorda Infame volvió al trabajo, y descubrió que su planta había muerto.
Y ahora todos los días se aboca a intentar revivirla, mientras reitera (todos los días) (palabra por palabra) su teoría de que la planta no aguantó la ausencia de su madre, y de que yo no intenté ni siquiera regarla alguna vez.
Y obviamente la planta, apenas Gorda Infame la miró, empezó a voltear sus hojas hacia el sol, y a crecer y a florecer, dejando en evidencia que yo soy el tipo más infeliz del mundo. O al menos de ese mundo tan peculiar que es mi trabajo.
Y por supuesto, por supuesto, más allá de todos mis esfuerzos, por más que googleé, fui a un vivero, le pregunté a gente entendida en el tema, en esos tres (maravillosos) meses, la recontra hija de mil putas de la planta del orto decidió suicidarse.
Fue de a poco, paulatinamente, pero los avisos eran claros: hojas que se ennegrecían, que se caían, que no crecían. Intenté todo: regarla, no regarla, ponerla al sol, dejarla adentro, prender el aire acondicionado, ponerla bajo la lluvia, apagar el aire acondicionado, ignorarla, en fin. Obviamente la muy soreta tenía su plan malvado organizado y se fue muriendo en mi cara con todo el disfrute que una planta moribunda puede demostrar. Hija de puta, hija de puta, planta hija de puta.
Y un día negro, muy negro, Gorda Infame volvió al trabajo, y descubrió que su planta había muerto.
Y ahora todos los días se aboca a intentar revivirla, mientras reitera (todos los días) (palabra por palabra) su teoría de que la planta no aguantó la ausencia de su madre, y de que yo no intenté ni siquiera regarla alguna vez.
Y obviamente la planta, apenas Gorda Infame la miró, empezó a voltear sus hojas hacia el sol, y a crecer y a florecer, dejando en evidencia que yo soy el tipo más infeliz del mundo. O al menos de ese mundo tan peculiar que es mi trabajo.
Hombrecito contento.
Hoy. Yo sentado en la computadora, esperando a que se fuera Gorda Infame. Ella, desparramada en un sillón, con la cartera en la mano, esperando a que el director la llevara en auto a la casa (antes de hora, obvio, y con total impunidad), inventando mentiras como quien respira.
Empecé a hacer algo muy poco honorable. Empecé a prestarle atención.
Me dejé llevar por la lógica de su conversación, y no conforme con eso, le empecé a hacer preguntas. Inesperadas.
No puedo explicarles su sorpresa. La saqué de la rutina acostumbrada en donde ella habla y yo la ignoro con poco disimulo, y casi se cae redonda (y parte el piso) de la sorpresa. Lo mejor (concepto devenido a poco debido al contexto), es que no tenía respuestas preparadas (ella miente con espontaneidad, muy pocas veces planifica la mentira), y se empezó a pisar el palito y a contradecir y a decir estupideces. Ta, ya sé, siempre se contradice y dice estupideces, pero esta vez fue de forma tan abrupta, tan aberrante, tan pero tan gorda y tan infame, que hasta ella se dio cuenta de que era un divague la situación toda. Y se levantó, masculló que el diretor la estaba esperando, y se fue, dejando su inconfundible olor a desodorante barato de frutillas y baño del fondo tras su paso.
No es que me sienta orgulloso de mí, no. En serio que no. Pero el hombrecito que se para en mi hombro derecho y me grita al oído que le haga cosas malas, ese sí que se sintió bien.
A mis lectores
Querido lector de este blog:
Sé que estás ahí. No estás sólo. Hay otros como vos, que leen lo que escribo. No entiendo muy bien por qué lo hacen, pero sé que lo hacen. Me leen. Y no sé si lo que leen les parece una bosta o no.
Sepas quién soy o no, me conozcas o no me conozcas, seas la madre de Gorda Infame o el mismísimo Viejo Choto: comentá. No seas sorete. Comentá aunque sea para decir "esto es una mierda". Comentá aunque sea para decir "no tengo nada que comentar". No es necesario que me des para adelante, no es ese el fin: yo soy muy bueno con el autobombo.
Si todos comentan, descubrirán que no están solos.
Y todos nos sentiremos un poco más acompañados.
Saludos,
El autor del blog (abogando siempre en pro de la participación ciudadana).
Sé que estás ahí. No estás sólo. Hay otros como vos, que leen lo que escribo. No entiendo muy bien por qué lo hacen, pero sé que lo hacen. Me leen. Y no sé si lo que leen les parece una bosta o no.
Sepas quién soy o no, me conozcas o no me conozcas, seas la madre de Gorda Infame o el mismísimo Viejo Choto: comentá. No seas sorete. Comentá aunque sea para decir "esto es una mierda". Comentá aunque sea para decir "no tengo nada que comentar". No es necesario que me des para adelante, no es ese el fin: yo soy muy bueno con el autobombo.
Si todos comentan, descubrirán que no están solos.
Y todos nos sentiremos un poco más acompañados.
Saludos,
El autor del blog (abogando siempre en pro de la participación ciudadana).
sábado, 25 de agosto de 2012
Chanta
Una atenta lectora de este blog me comentó que, al parecer, "Quedé dormida chanta" está bien dicho, y yo lo ignoraba. Mal yo. Lejos de querer modificarlo, asumo mi error con hidalguía, y me disculpo con el honor vulnerado de Gorda Infame, y con el de los siete lectores de este blog. No va a volver a suceder (probablemente vuelva a suceder).
Igualmente, el hecho de que Gorda Infame sea la madre de todas las chantas (o haya intentado comerse a todos los chantas) es una realidad, y de ello deja constancia este blog.
Saludos a todos y gracias por leer.
Igualmente, el hecho de que Gorda Infame sea la madre de todas las chantas (o haya intentado comerse a todos los chantas) es una realidad, y de ello deja constancia este blog.
Saludos a todos y gracias por leer.
jueves, 23 de agosto de 2012
Gorda Infame - Español | Español - Gorda Infame #1
Como prometí en la entrada anterior, aquí viene la primer entrega del diccionario Gorda Infame - Español | Español - Gorda Infame (en este caso se considera más correcto el uso del término "disionario").
PALABRAS Y EXPRESIONES UTILIZADAS COTIDIANAMENTE POR LA LIC. MAG. Y PRÓXIMAMENTE DOT. (de "dotora") GORDA INFAME.
Calcamonía: Calcomanía.
Colcamanía: Ídem anterior.
Quedé dormida chanta: en realidad busca decir "quedé dormida chata", pero se ve que su condición de chanta se le sale por los poros, inclusive en forma de lapsus linguai.(1)
Tasi, ésito, prósima, es.: a todas esas palabras agréguenle el sonido "c" antes de la letra "s", y podrán entenderla (nótese que "es" viene a ser el diminutivo de "esétera", palabra utilizada para referirse a la consabida "etcétera").(2)
Impetora, Ascrita, Diretor/a: bueno, el disionario no aclara obviedades.
(esta es rarísima) Hablar con benevolencia: quiere decir hablar con vehemencia (entendelo: benevolencia es lo que vos no tenés, vehemencia es con lo que yo te odio, Gorda Infame) (ah, sí, el disionario viene con comentarios dirigidos).
Saludos, hasta la prósima entrada.
(1) Este ejemplo es uno de los únicos casos en los que Gorda Infame en vez de comerse algo lo agrega (en este caso la letra "n").(3)
(2) La variable "esétera" también se presenta con una "c" de sobra, convirtiéndose en "ecsétera". Mismo caso ocurre con el término "Pesi", y su variante "Pecsi".
(3) Al respecto de "chanta", leer la próxima entrada.(4)
(4) Sí, pongo llamados donde se me canta el culo.
PALABRAS Y EXPRESIONES UTILIZADAS COTIDIANAMENTE POR LA LIC. MAG. Y PRÓXIMAMENTE DOT. (de "dotora") GORDA INFAME.
Calcamonía: Calcomanía.
Colcamanía: Ídem anterior.
Quedé dormida chanta: en realidad busca decir "quedé dormida chata", pero se ve que su condición de chanta se le sale por los poros, inclusive en forma de lapsus linguai.(1)
Tasi, ésito, prósima, es.: a todas esas palabras agréguenle el sonido "c" antes de la letra "s", y podrán entenderla (nótese que "es" viene a ser el diminutivo de "esétera", palabra utilizada para referirse a la consabida "etcétera").(2)
Impetora, Ascrita, Diretor/a: bueno, el disionario no aclara obviedades.
(esta es rarísima) Hablar con benevolencia: quiere decir hablar con vehemencia (entendelo: benevolencia es lo que vos no tenés, vehemencia es con lo que yo te odio, Gorda Infame) (ah, sí, el disionario viene con comentarios dirigidos).
Saludos, hasta la prósima entrada.
(1) Este ejemplo es uno de los únicos casos en los que Gorda Infame en vez de comerse algo lo agrega (en este caso la letra "n").(3)
(2) La variable "esétera" también se presenta con una "c" de sobra, convirtiéndose en "ecsétera". Mismo caso ocurre con el término "Pesi", y su variante "Pecsi".
(3) Al respecto de "chanta", leer la próxima entrada.(4)
(4) Sí, pongo llamados donde se me canta el culo.
Hablar con faltas.
A mí me gustan mucho las palabras. Las disfruto, las respeto, me siguen asombrando. Me rompe un poco las pelotas leer cuando alguien escribe con faltas de ortografía o sintaxis, pero aprendí a sobrellevarlo cuando decidí dedicarme a la docencia. Fue más bien una imposición de la realidad: o me bancaba leer con faltas, o me cortaba las venas con las hojas de escrito. En definitiva, me terminó gustando descubrir que podía hacer algo al respecto.
Hasta que conocí a Gorda Infame. Y descubrí que la gente puede hablar con faltas de ortografía.
Gorda Infame tiene un vocabulario inenarrable. La dificultad para pronunciar correctamente las palabras es asombrosa. Creo que hasta podría ser digna de premiación, a la persona que peor habla el idioma español en la Tierra.
Es sencillamente maravilloso escucharla hablar de cuando hizo la licenciatura, luego la maestría, y de que ahora está haciendo el "dotorado". Maravilloso. Y como esas, tiene miles de palabras (que por supuesto reitera día a día, en el mismo orden y con la misma conexión lógica, y en el mismo contexto, dada su característica reiterativa de la que ya les he hablado en reiteradas ocasiones).
En la próxima entrada voy a hacer una suerte de glosario, un diccionario Gorda Infame - Español | Español - Gorda Infame. Y como dijo 4 pesos de propina, que me quemen en la hoguera.
martes, 21 de agosto de 2012
Escatologías de una gorda infame.
Momentos escatológicos que, como en toda persona reiterativa, suceden cotidianamente como si pasaran por primera vez:
- Se trae el yogurth en un tupper. Es rarísimo, pero lo hace. No contenta con esto, lo toma con pajita, sorbiendo y haciendo ruido hasta terminar la última gota. Y luego (esto es lo mejor) mete el dedo índice y se lo chupa. ¡Se lo chupa! Todo acompañado de los consabidos ruidos, chuip chuik slurp y berp. Y no se imaginen que lo hace en la soledad de la oficina: lo ha hecho delante de estudiantes. Doy fé.
- Se pone desodorante con olor a frutilla en nuestra cara. Y cada vez que lo hace, dice: "bueno, como ahora estamos en confianza, me pongo desodorante adelante de ustedes". Ta, por favor, no estés en confianza conmigo. Desconfiá de mí. Hasta tengo un blog en tu contra, Gorda Infame. La muy desagradable deja impregnado de olor a frutillas el espacio y se va (ah, porque lo mejor de todo es eso: se pone el desodorante en el momento en el que se va, cosa que ni siquiera le puedas poner cara de odio).
- Come. Ta, yo sé que comer no es de por sí escatológico, pero no saben lo que es verla comer. No hay palabras que describan la voracidad con la que deglute alimentos; se mete la mano hasta la muñeca adentro de la boca, se babea los dedos, se llena de migas el pecho, habla con la boca llena y te muestra todo el proceso de descomposición de los alimentos antes de ser tragados.
- Hay un baño atrás de la oficina, que es como su santuario. Tiene su olor. El olor de Gorda Infame es el olor del baño del fondo. Ella le echa las culpas del olor a las limpiadoras, al portero, al sereno; inventa historias en las que ella se encuentra a esas personas durmiendo en el baño, o haciendo sus necesidades y no tirando de la cisterna, o dejando sucia la tapa del water, y lo cierto es que todas esas personas ni saben que existe este baño. Desubicada, Viejo Choto y yo utilizamos otros baños; entrar a ese baño es, directamente, como entrarle a Gorda Infame.
- Habla de los estudiantes y de los profesores con solapado deseo sexual. En vez de decir "me calienta Fulanito", te cuenta historias secretas de proezas sexuales de Fulanito, de las cuales se enteró por personas "que no puedo develar". Creando el mejor clima de intriga y chusmerío (es una crá para generar climas) (y ella dice "chusmaje", no "chusmerío"), te cuenta como al Profesor Tal le gusta "hacer la chanchada", o cómo el Estudiante Tal acostumbra hacer "orgías con mujeres mayores". Es como cuando uno era chico, y en vez de decir "quiero coger con una rubia alta", decía "anoche me cogí a una rubia alta". O sea, una forma de sublimar el deseo y proyectar lo que no puedo hacer en lo que hacen otros. Pero burda y escatológicamente.
- Se come los mocos. No es sentido figurado: se los saca de la nariz y se los mete en la boca. Y se los traga. Y juraría que lo disfruta.
- Esta es la peor: se mete las manos bajo la blusa, se arregla el sutién, y después se huele las manos. Ta. No se necesita más explicación. ¿Me van a decir que es ilegal matarla?
lunes, 20 de agosto de 2012
Ocservasiones.
Ascrita: ¡Fulanito de tal, vení para acá!
Fulanito: ¿Qué querés, Ascrita?
Ascrita: Te quería decir que blablablablabla, chotadachotadachotada, blablablableble, soyunagordainfame, anadieleimportaloquedigo, así que la prósima vez te voy a poner una ocservación.
Fulanito: No me doy cuenta de lo que me estás hablando.
Ascrita: No te hagás el nunca visto, vos sabés perfetamente que blablablablablá, blablablableblé, eldíaesinterminable, nomefumoescuchartegordainfame, así que te voy a ocservar y voy a pedirle tu cabeza a la diresión.
Fulanito: Pero perá un poquito, Gorda Infame: ¿vos me estás hablando del día tal de la semana tal?
Ascrita: Seh.
Fulanito: Yo ese día no estaba en el colegio, te acordás que te dí el certificado médico? Vos estás hablando de Menganito de tal.
Ascrita: ¿Ah, no só vó?
Fulanito: No, no soy yo.
(silencio)
Ascrita: Bueno, la ocservasión te la vas a llevar igual, porque algo habrás hecho. Salí de acá.
(mucha, mucha fuerza mental para que venga un tsunami y te lleve a una fosa al fondo del océano).
Fulanito: ¿Qué querés, Ascrita?
Ascrita: Te quería decir que blablablablabla, chotadachotadachotada, blablablableble, soyunagordainfame, anadieleimportaloquedigo, así que la prósima vez te voy a poner una ocservación.
Fulanito: No me doy cuenta de lo que me estás hablando.
Ascrita: No te hagás el nunca visto, vos sabés perfetamente que blablablablablá, blablablableblé, eldíaesinterminable, nomefumoescuchartegordainfame, así que te voy a ocservar y voy a pedirle tu cabeza a la diresión.
Fulanito: Pero perá un poquito, Gorda Infame: ¿vos me estás hablando del día tal de la semana tal?
Ascrita: Seh.
Fulanito: Yo ese día no estaba en el colegio, te acordás que te dí el certificado médico? Vos estás hablando de Menganito de tal.
Ascrita: ¿Ah, no só vó?
Fulanito: No, no soy yo.
(silencio)
Ascrita: Bueno, la ocservasión te la vas a llevar igual, porque algo habrás hecho. Salí de acá.
(mucha, mucha fuerza mental para que venga un tsunami y te lleve a una fosa al fondo del océano).
Prójimos.
Y uno se termina convirtiendo en un facho, que le desea la muerte al prójimo.
Que cree que está justificado que se le haga daño al prójimo.
Que espera con los dedos cruzados que al prójimo le pasen cosas malas.
Pero es que el prójimo es un Viejo Choto que se la pasa deseándole cosas fachas al resto del mundo. Y a uno le viene esa cosa como de justicia divina, y se imagina rayos cayendo en la cabeza del prójimo.
Los prójimos que hay en mi laburo son una gran torta de caca (y una gorda infame que se debe haber comido alguna torta de caca alguna vez).
Hoy soy un facho en contra de los prójimos que tengo más próximos, durante ocho horas diarias.
De a poquito me están deglutiendo.
Que cree que está justificado que se le haga daño al prójimo.
Que espera con los dedos cruzados que al prójimo le pasen cosas malas.
Pero es que el prójimo es un Viejo Choto que se la pasa deseándole cosas fachas al resto del mundo. Y a uno le viene esa cosa como de justicia divina, y se imagina rayos cayendo en la cabeza del prójimo.
Los prójimos que hay en mi laburo son una gran torta de caca (y una gorda infame que se debe haber comido alguna torta de caca alguna vez).
Hoy soy un facho en contra de los prójimos que tengo más próximos, durante ocho horas diarias.
De a poquito me están deglutiendo.
Querida Gorda Infame dos puntos.
Querida Gorda Infame:
Espero que un yunque te caiga en la cabeza. Espero que un piano te caiga en la cabeza. Espero que se abra un agujero en la tierra (grande, pero agujero al fin) (bueno, más que agujero un cráter), y te caigas en él y se cierre después (es algo así como que la tierra te trague, pero tengo miedo de que lo malentiendas y te tragues vos a la tierra).
Gorda Infame, te deseo lo peor en todos los mundos posibles.
Saludos y que pases lindo,
El autor del blog.
Espero que un yunque te caiga en la cabeza. Espero que un piano te caiga en la cabeza. Espero que se abra un agujero en la tierra (grande, pero agujero al fin) (bueno, más que agujero un cráter), y te caigas en él y se cierre después (es algo así como que la tierra te trague, pero tengo miedo de que lo malentiendas y te tragues vos a la tierra).
Gorda Infame, te deseo lo peor en todos los mundos posibles.
Saludos y que pases lindo,
El autor del blog.
Recordatorio para mí.
Hoy probé buscar este blog en google.
Si uno pone "Gorda infame" en el buscador de google, le aparecen varias referencias a un blog de una mina que está haciendo dieta y allí lo registra.
Me sentí un boludo.
Si me estoy convirtiendo en ese estilo de gente todoloquemepasalocompartoenlaweb, ya me puedo ir comprando una camarita para sacarme fotos en el espejo del baño.
Por lo pronto, me hace bien escribir por acá. Si algún día me embolo, me embolo.
Ta, eso.
Si uno pone "Gorda infame" en el buscador de google, le aparecen varias referencias a un blog de una mina que está haciendo dieta y allí lo registra.
Me sentí un boludo.
Si me estoy convirtiendo en ese estilo de gente todoloquemepasalocompartoenlaweb, ya me puedo ir comprando una camarita para sacarme fotos en el espejo del baño.
Por lo pronto, me hace bien escribir por acá. Si algún día me embolo, me embolo.
Ta, eso.
viernes, 17 de agosto de 2012
¡Se dice "Calcomanía", hija de puta!
No puedo publicar nombres. Ese dato de la realidad me apena.
Porque Gorda Infame no sabe pronunciar correctamente ningún nombre. Ninguno. Creo que ni siquiera el de ella.
Obviamente y como era de esperarse, se come las eses. Es demasiado apegada a su rol de Gorda Infame, parece. Se come las eses, se come el sonido de la "c" en las palabras que van con equis o con "cs" (taxi es "tasi", colección es "colesión", alumno es "aluno", Inspectora y Adscripta no es necesario escribir cómo las pronuncia). A veces se pone generosa y regala alguna letra: "terminenlán", "sientensén", "vistes", "supistes", y su favorita: "¿comistes?".
Pero mi favorito, sin duda alguna, es "colcamanía".
Como ya dije alguna vez -creo-, Gorda Infame es sumamente reiterativa. Hay días cuyas acciones se repiten con tal exactitud, que podría jurar que son el mismo día. Idéntico. Repite una infinidad de comentarios que no vienen al caso; pero uno de los principales es hablar de los hermanos mayores o los padres de los estudiantes. Y cuando habla de ellos, siempre, infaltable, ineludiblemente, lo dice:
- A mí me impresiona lo igualito que Fulano es a su hermano mayor... (pausa mientras espera que uno reaccione con interés, diciendo algo así como "¿en serio? ¡qué interesante!", o alguna otra mentira) Te juro, te juro: es la COLCAMANÍA del hermano. La CAL - CA - MO - NÍ - A.
Todos los días, todos. Todos. Toooodos, todos todos todos. Todos los días,
Todos.
(suspiro).