miércoles, 7 de diciembre de 2011

De cómo en algunos casos el asesinato automático debiera estar justificado y permitido.



"Este chiquilín vuela bajo... no es como el hermano. El hermano volaba. ¡Vo - la - ba! Este vuela bajo, tiene un techo bajito así... un pobre gurí, la verdá. Yo te digo, este viene acá ni sé para qué. ¡Si no va a llegar a nada! Y la madre, un piojo resucitado. Toda la familia. Tremendo. Ni te gastes con este, este se va derechito a febrero, por pingüino.. ja ja ja ja... ¿entendiste? Pin güi no... ja ja ja... ¿no? Los pingüinos no pueden volar, ¿entendés? ja ja ja... Yo le digo pingüino en clase, pero claro, él no entiende, se cree que es cariñoso... ja ja ja... pero si me encuentro a la madre no le puedo decir piojo resucitado, ¡te podrás imaginar! ja ja ja... pingüino... ja ja ja.. qué gracioso... aaahhh...".

2 comentarios:

Romina dijo...

La primera vez que lo leí también me dieron ganas de borrar a esa persona del mapa.
La segunda vez me calmé. Estuve varios años ejerciendo el magisterio en educación inicial (ahora enseño a adultos) y veo lo imporante que es seguir trabajando y trabajando para estimular la autoestima en los niños. La autoestima (y no la soberbia, como hoy día se confunde), para que puedan hacer oídos sordos a esas palabras necias.
Viste? Te hice caso, arranqué del principio. En algún momento me pondré al día je

el autor del Blog dijo...

¡Gracias por hacerme caso! A mí me dieron ganas de borrar a esa persona del mapa, hasta que lo escribí. Cuando lo escribí, me calmé. Igual es vomitivo, pero como ves, el objetivo del blog se va cumpliendo...

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