¡La puta que me parioooooooooó, la puta que me parioooooooó, no puede ser, no puede ser, la puta que me pariooooooooó! ♫♪ (cantadito, al mejor estilo Tano Pasman) (si no sabés quién es el Tano Pasman andá a youtube y hacete digno lector de este bló).
¡Gorda Infame ES AMANTE DE ALGUIEN!!
Es decir: alguien está tan cagado por la vida, que además de tener esposa, tiene como segunda opción, como amanta, como ¿objeto de su deseo? (nooooooo, nooooooooo, no puedo ni escribirlo) a Gorda Infame.
Siempre hay un roto para un descosido, dicen, y en este caso para coser esa rotura habría que conseguir toneladas de hilo y aguja.
Por medios ilícitos que no nos enorgullecen y que no podemos especificar, dimos con la siguiente información: la gorda sale con un hombre casado, a quien esporádicamente le presta dinero, y esporádicamente le realiza (mis dedos se niegan, mis dedos se niegan) le realiza (aaaaaaaarrrrrgggghhhh) le realiza SEXO ORAL. Punto, me fui a pegar un tiro en la imaginación.
Lo mejor (o lo peor, las fronteras son difusas) es que, no contenta con engullirle su humanidad al pobre infeliz (tiene que ser infeliz, debe ser infeliz, no hay posibilidad de que algo sea feliz dentro de esa boca), no contenta con esto: LE PUSO NOMBRE A SU MIEMBRO VIRIL.
Y claro, no le puso Jorge Luis Borges. Le puso Carlitos. Carlitos, como la rima con dejate en paz ese pito. Así le puso. Carlitos.
Entonces la muy soreta mantiene conversaciones telefónicas frente a mi, en donde se despide diciendo cosas tales como "mandale un besito a Carlitos", COMO SI YO NO ME DIERA CUENTA QUE LE ESTÁS HABLANDO DE SUCCIONARLE EL PENE, HIJA DE PUTA.
Ta, eso. Vomiten en masa.
Exhorto a los lectores de este blog a no ponerle nombre a sus pitos, o a los pitos de sus eventuales amantes. Y si se lo ponen, no ponerle Carlitos. Si no, al momento de dar/recibir una chupada, puede aparecérseles Gorda Infame en la imaginación.
Y miren que Gorda Infame ocupa mucho espacio...
¡Gorda Infame ES AMANTE DE ALGUIEN!!
Es decir: alguien está tan cagado por la vida, que además de tener esposa, tiene como segunda opción, como amanta, como ¿objeto de su deseo? (nooooooo, nooooooooo, no puedo ni escribirlo) a Gorda Infame.
Siempre hay un roto para un descosido, dicen, y en este caso para coser esa rotura habría que conseguir toneladas de hilo y aguja.
Por medios ilícitos que no nos enorgullecen y que no podemos especificar, dimos con la siguiente información: la gorda sale con un hombre casado, a quien esporádicamente le presta dinero, y esporádicamente le realiza (mis dedos se niegan, mis dedos se niegan) le realiza (aaaaaaaarrrrrgggghhhh) le realiza SEXO ORAL. Punto, me fui a pegar un tiro en la imaginación.
Lo mejor (o lo peor, las fronteras son difusas) es que, no contenta con engullirle su humanidad al pobre infeliz (tiene que ser infeliz, debe ser infeliz, no hay posibilidad de que algo sea feliz dentro de esa boca), no contenta con esto: LE PUSO NOMBRE A SU MIEMBRO VIRIL.
Y claro, no le puso Jorge Luis Borges. Le puso Carlitos. Carlitos, como la rima con dejate en paz ese pito. Así le puso. Carlitos.
Entonces la muy soreta mantiene conversaciones telefónicas frente a mi, en donde se despide diciendo cosas tales como "mandale un besito a Carlitos", COMO SI YO NO ME DIERA CUENTA QUE LE ESTÁS HABLANDO DE SUCCIONARLE EL PENE, HIJA DE PUTA.
Ta, eso. Vomiten en masa.
Exhorto a los lectores de este blog a no ponerle nombre a sus pitos, o a los pitos de sus eventuales amantes. Y si se lo ponen, no ponerle Carlitos. Si no, al momento de dar/recibir una chupada, puede aparecérseles Gorda Infame en la imaginación.
Y miren que Gorda Infame ocupa mucho espacio...
1 comentario:
NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!
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