¿Se acuerdan de Animaniacs?
Animaniacs era una genial serie de dibujos animados realizada por la Warner, que tenía una galería de personajes maravillosamente inmundos. En verdad, generaciones de niños no pueden echarle la culpa a la televisión por ser imbéciles: si uno podía disfrutar el humor de Animaniacs, había futuro en el mundo.
Dentro de sus personajes había uno llamado Quiquiribú. Quiquiribú era un pollo gigante que quería ser humano. No tenemos mucha idea de su realidad volitiva: se disfrazaba de humano y pretendía ser uno, sin nosotros saber nunca bien por qué. Lo genial del asunto es que todos a su alrededor eran engañados capítulo a capítulo por este animal que ni siquiera hablaba (no, defensores de los animales, decir pío pío no es hablar, asúmanlo), salvo uno, que se desesperaba en hacerle ver a los demás que Quiquiribú no era un profesor, ni un jugador de fútbol americano, ni una reina de belleza: era sencillamente un Pollo Gigante.
Cuando esta realidad ontológica se ponía al descubierto (maravillosa justicia divina de los dibujitos animados), y todo el mundo se sorprendía con que Quiquiribú era en verdad un pollo gigante (realidad evidente para cualquiera), el capítulo sencillamente se acababa, siempre con la misma canción: "Usa disfraces / quiere ser humano / pero es un pollo / es Quiquiribú".
La Gorda Infame es mi propia versión de Quiquiribú. Siento que soy ese personaje que se desespera porque nadie ve que detrás de la Magister, Dotora, Licenciada en Educación, hay en realidad simplemente una gorda infame.
http://www.youtube.com/watch?v=uiJ9iNCZIk8
Gracias a mi ávida lectora que me hizo darme cuenta de esta maravillosa analogía.
Animaniacs era una genial serie de dibujos animados realizada por la Warner, que tenía una galería de personajes maravillosamente inmundos. En verdad, generaciones de niños no pueden echarle la culpa a la televisión por ser imbéciles: si uno podía disfrutar el humor de Animaniacs, había futuro en el mundo.
Dentro de sus personajes había uno llamado Quiquiribú. Quiquiribú era un pollo gigante que quería ser humano. No tenemos mucha idea de su realidad volitiva: se disfrazaba de humano y pretendía ser uno, sin nosotros saber nunca bien por qué. Lo genial del asunto es que todos a su alrededor eran engañados capítulo a capítulo por este animal que ni siquiera hablaba (no, defensores de los animales, decir pío pío no es hablar, asúmanlo), salvo uno, que se desesperaba en hacerle ver a los demás que Quiquiribú no era un profesor, ni un jugador de fútbol americano, ni una reina de belleza: era sencillamente un Pollo Gigante.
Cuando esta realidad ontológica se ponía al descubierto (maravillosa justicia divina de los dibujitos animados), y todo el mundo se sorprendía con que Quiquiribú era en verdad un pollo gigante (realidad evidente para cualquiera), el capítulo sencillamente se acababa, siempre con la misma canción: "Usa disfraces / quiere ser humano / pero es un pollo / es Quiquiribú".
La Gorda Infame es mi propia versión de Quiquiribú. Siento que soy ese personaje que se desespera porque nadie ve que detrás de la Magister, Dotora, Licenciada en Educación, hay en realidad simplemente una gorda infame.
http://www.youtube.com/watch?v=uiJ9iNCZIk8
Gracias a mi ávida lectora que me hizo darme cuenta de esta maravillosa analogía.

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