Hasta hace unos días tenía otra compañera que se llevaba mal con Gorda Infame. Muy mal. Gorda Infame ya la había mirado con hambre y todo. Estoy seguro que dentro de un par de semanas esta compañera hubiera terminado con una manzana en la boca en el plato de almuerzo de Gorda Infame. Temiendo por su vida, renunció.
Así que atención: el panorama se amplía. En este gran escenario que es la vida (qué metáfora de mierda que siempre odié), apareció un nuevo personaje. Aspecto positivo: tengo casorio. Con lo que me gustan la cumbia y los saladitos... aunque seguramente a la Gorda Infame le gusten más que a mí, y me quede sin el pan, sin la torta, y sin todo el resto de la cena.
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