viernes, 23 de marzo de 2012

Nuevo año, nuevos personajes (parece un reclame de Teledoce).

Tengo nueva compañera de trabajo.

Hasta hace unos días tenía otra compañera que se llevaba mal con Gorda Infame. Muy mal. Gorda Infame ya la había mirado con hambre y todo. Estoy seguro que dentro de un par de semanas esta compañera hubiera terminado con una manzana en la boca en el plato de almuerzo de Gorda Infame. Temiendo por su vida, renunció.


Así que atención: el panorama se amplía. En este gran escenario que es la vida (qué metáfora de mierda que siempre odié), apareció un nuevo personaje. Aspecto positivo: tengo casorio. Con lo que me gustan la cumbia y los saladitos... aunque seguramente a la Gorda Infame le gusten más que a mí, y me quede sin el pan, sin la torta, y sin todo el resto de la cena.

La Ascrita y la Atscripfta II

La Ascrita va chancleteando por la institución, masticando un pedazo de pan, mirando hacia los costados con aire de superioridad y ganas de chusmear con alguien.

La Atscripfta no chancleteó en su vida. Sus tacones resuenan rapiditos por los pasillos, mientras en las manos lleva un montón de papeles a los que mira con gesto preocupado. Ella no chusmea, ella comenta datos relevantes sobre las vidas privadas de los estudiantes.

La Ascrita confisca cosas y se las queda.

La Atscripfta se asegura que el estudiante deba atravesar la mayor de las burocracias para recuperar el canuto de su bic.

La Ascrita está conforme con su trabajo, cree que es la mejor, que no hay otras ascritas tan eficientes como ella. Su mayor aspiración en la vida es ser impetora.

La Atscripfta es atscripfta porque sus títulos la habilitan, pero en el fondo sabe que algo más grande la espera, algo como ser Inspectora.

La Ascrita y la Atscripfta se odian profundamente.

La Ascrita y la Atscripfta.

Una Ascrita es una incapaz mediocre que se cree la mejor en su trabajo.

Una Atscripfta es una incapaz mediocre que se cree la mejor en su trabajo.