Gorda Infame se compró una hamburguesa en Manonan.
Para los que no lo saben, "Manonan" es la denominación de "Mc Donald's" para idiotas.
¿Cómo llegó Gorda Infame a Manonal? En un paseo didático, claramente. Hizo que los estudiantes salieran antes de un museo para poder ir a Manonal y comprarse una hamburguesa (que obviamente se la pagó un estudiante, con la excusa de que él tenía 2x1 con la tarjeta de socio del Club El País y que ella algún día se lo pagaría, día que como todos sabemos, nunca llegará).
El asunto es que en búsqueda de prolongar el placer (o de comerse una segunda hamburguesa sin que los estudiantes la vieran y así evitar el escarnio público de ser una muerta de hambre), se trajo una hambuguesa a comer acá (también se le veía el brillito en los ojos de creer que nosotros moriríamos de la envidia.
Abrió la bolsa. Sacó la caja con la hamburguesa. El mundo desapareció, el cielo se oscureció, una luz iluminó su rostro y nos dejó a todos a oscuras, un hilillo de baba enmoheció la hamburguesa.
Sacó la ketchup. El sobrecito de ketchup, ese pedacito de plástico cuyo vértice hay que cortar con tijerita o arrancar con los dientes.
Y ella, ella, la Gorda Infame, abrió su boca como un agujero negro en el universo, mordió el paquete por la mitad, arrancó el plástico con sus dientes...
...y se lo tragó.
Lo juro.
Nunca más vimos salir el pedazo de plástico de su boca. Ni siquiera cuando, luego de comerse una doble cuarto de libra con queso en dos bocados, abrió la boca para largar "gasesitos".
¿Querían una solución para los desechos plásticos y el reciclaje? Denle canilla libre a Gorda Infame en Manonal. Por el bien del medio ambiente. Y de nosotros, que sabemos que la comida chatarra hace que en un mes una persona reviente cual bombita brasilera.
Para los que no lo saben, "Manonan" es la denominación de "Mc Donald's" para idiotas.
¿Cómo llegó Gorda Infame a Manonal? En un paseo didático, claramente. Hizo que los estudiantes salieran antes de un museo para poder ir a Manonal y comprarse una hamburguesa (que obviamente se la pagó un estudiante, con la excusa de que él tenía 2x1 con la tarjeta de socio del Club El País y que ella algún día se lo pagaría, día que como todos sabemos, nunca llegará).
El asunto es que en búsqueda de prolongar el placer (o de comerse una segunda hamburguesa sin que los estudiantes la vieran y así evitar el escarnio público de ser una muerta de hambre), se trajo una hambuguesa a comer acá (también se le veía el brillito en los ojos de creer que nosotros moriríamos de la envidia.
Abrió la bolsa. Sacó la caja con la hamburguesa. El mundo desapareció, el cielo se oscureció, una luz iluminó su rostro y nos dejó a todos a oscuras, un hilillo de baba enmoheció la hamburguesa.
Sacó la ketchup. El sobrecito de ketchup, ese pedacito de plástico cuyo vértice hay que cortar con tijerita o arrancar con los dientes.
Y ella, ella, la Gorda Infame, abrió su boca como un agujero negro en el universo, mordió el paquete por la mitad, arrancó el plástico con sus dientes...
...y se lo tragó.
Lo juro.
Nunca más vimos salir el pedazo de plástico de su boca. Ni siquiera cuando, luego de comerse una doble cuarto de libra con queso en dos bocados, abrió la boca para largar "gasesitos".
¿Querían una solución para los desechos plásticos y el reciclaje? Denle canilla libre a Gorda Infame en Manonal. Por el bien del medio ambiente. Y de nosotros, que sabemos que la comida chatarra hace que en un mes una persona reviente cual bombita brasilera.