viernes, 17 de mayo de 2013

¿Saben qué cosa me gusta mucho?

Los viernes.

Hoy es viernes y no me importa

absolutamente nada.

No me importa que lean el horóscopo.

No me importa que me lean mí horóscopo.

No me importa que se chupen el yogur de los dedos.

No me importa que digan "es una colcamanía de la madre".

No me importa que digan "viste qué linda que está mi planta".

No me importa que me pregunten qué voy a comer.

No me importa que me pregunten si voy a calentar mi comida.

No me importa que me pregunten por qué no caliento la comida.

No me importa que se peleen por tener la historia más terrible.

No me importa que se burlen de mis zapatos sin brillo.

No me importa que sepan de actualidad por ver Santo y Seña.

No me importa que hablen del casamiento de Forlán como si estuvieran invitados.

No me importa que hablen del casamiento de Forlán como si importara.

No me importa que hablen mal de todo el mundo.

No me importa que hablen.

No me importa.

No me importa nada, nada.

Hoy es viernes.

Y se murió Videla.

jueves, 9 de mayo de 2013

Sueños.

Anoche soñé que escribía algo sobre la gorda infame y un limón. Y estaba buenísimo.

Pero no.

Ufa.

A pedido de los lectores

A pedido de los lectores más fieles, mi blog finalmente ha asumido que la probabilidad de que un robot lea este sitio es de 0,0000000000001, y la probabilidad de que algún robot encima quiera comentar alguna de mis entradas es menor o igual a nula.

Así que, con cabeza gacha y pateando piedritas, elimino el filtro para que no comenten robots. Robots del mundo: si quieren comentar, ¡comenten! Este es el bló de la gente, por ende es libre, también para ustedes, aunque no sean gente.

Y que Isaac Asimov se enorgullezca de mí desde su tumba.

No son #1

No son "presentimientos". Son simples deducciones, tarada.